Mostrando entradas con la etiqueta Noticias para un libro vivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Noticias para un libro vivo. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de octubre de 2021

Minerales de sangre, las pocas prisas de la UE para combatirlos

La Unión Europea se suele presentar como adalid  de la defensa de los derechos humanos, la paz y el medio ambiente. Sin entrar a valorar ahora si es así, no cabe duda de que hay muchos borrones en su trayectoria. Su actitud respecto a los conocidos como “minerales de sangre” es uno de ellos.

Es sobradamente conocido que muchos de los minerales y metales que hacen funcionar los aparatos que utilizamos a diario, como los imprescindibles teléfonos móviles, se obtienen en condiciones inhumanas en la República Democrática del Congo (RDC). El coltan es el más conocido pero también son fundamentales otros como el oro, la casiterita y el wolframio –los 3TG, por sus siglas en inglés. Muchas de las minas que surten a nuestra sociedad de consumo están en poder de milicias que se financian con el comercio ilegal de esos recursos. Obviamente esto únicamente es posible porque hay quien los compra y porque acaban, completamente limpios, en nuestras tiendas, nuestros hogares, nuestros bolsillos.

Las primeras legislaciones internacionales sobre este tipo de minerales se produjeron en el año 2000, relacionadas con los conocidos como “diamantes de sangre” cuando una Resolución de la ONU condenó su uso para la financiación de conflictos armados y posteriormente se creó el SCPK, un sistema de certificación a nivel mundial. En cuanto a los 3TG fue la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la que en 2010 fue creando una serie de normas y su Guía para la Diligencia Debida es la referencia en todas las Leyes de este tipo a nivel internacional que han ido surgiendo, incluidas las de China. Si bien los países europeos, algunos por su pertenencia a la OCDE, o a la ONU –que en 2011 aprobó Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos, en los que responsabilizaba a las empresas de no contribuir con sus actividades a daños o abusos- o sus empresas, por sus relaciones comerciales con otras de países que sí habían legislado, se han visto sujetos a las consecuencias de la autorregulación respecto a los minerales de conflicto, y que la propia Unión Europea ha creado diversas normas en estos años, un Reglamento final y concluyente al respecto se ha hecho esperar.

Mientras Estados Unidos, en 2010 y dentro de una ley mucho más amplia y con una dirección muy distinta –la Ley Dodd-Frank de reforma de Wall Street y protección del consumidor, surgida tras la crisis de Lehman Brothers-, establecía en su sección 1502 que las empresas que cotizaban en Wall Street debían garantizar que las materias primas que utilizaban no estaban relacionadas con la guerra de la RDC, la Unión Europea no creó una Ley definitiva* hasta siete años después y se “concedió” cuatro años más para que entrara en vigor,  hasta el 2021 en el que nos encontramos. Se buscaba que con esos cuatro años de gracia las empresas pudieran adaptarse a las nuevas normas, de lo que se deduce que ya el 2 de enero todas las compañías afectadas estarán trabajando conforme al Reglamento (UE) 2017/821… Aunque esto es mucho suponer, más aún en tiempos de pandemia que cambia tantas prioridades y convierte en secundarias cosas principales.

Pocas cosas resultan tan eficaces para tranquilizarnos y pasar página sobre un tema trascendental como promulgar una Ley, aunque nos quedemos con el pomposo título que le pongan, sin profundizar en ella, y aunque sepamos que  ejecutarla y cumplirla suele ser "otra historia” Empecemos por dar un repaso a lo que contiene este Reglamento.

¿A qué empresas afecta? “A los importadores de la Unión de minerales o metales que contengan o estén compuestos de estaño, tantalio, wolframio u oro” Por otra parte “quienes operan más allá del estado metálico no tienen obligaciones en el marco del Reglamento”, si bien están obligadas a ser transparentes en la diligencia debida de sus operaciones. Por sus relaciones comerciales con compañías radicadas en la UE, este Reglamento afecta indirectamente a fundiciones y refinerías con su sede fuera de la Unión.

¿Qué es lo que tienen que hacer? Entre otras cosas: indicar los países de los que proceden los minerales y metales, cuándo fueron extraídos, el nombre y direcciones de sus proveedores y, en caso de proceder de zonas de conflicto, la mina de procedencia de los minerales y metales y el lugar donde éstos han sido consolidados, transformados y comercializados. 

¿Cómo se controla el cumplimiento? Son los Estados los encargados de comprobar si las empresas importadoras cumplen el Reglamento, incluso con inspecciones en sus instalaciones. Las importadoras deberán realizar auditorías encargadas a terceros.

¿Qué pasa si no cumplen el Reglamento? Se ordenará a la empresa incumplidora que lo cumpla, para lo que se le marcará un plazo determinado, y se revisará que así lo hace. Serán también los Estados los encargados de establecer un régimen sancionador mientras que las empresas que sí cumplan el Reglamento aparecerán en una lista.

Ésta es la Ley y, por fin, ocupa un marco pero las leyes, si no se cumplen o no se hacen cumplir sirven sólo para eso, para ocupar un sitio vistoso y tranquilizar conciencias. En el caso que nos ocupa, esto ya ha ocurrido. La propia Unión Europea reconocía que no todas sus empresas aplicaban la diligencia debida en la cadena de suministros de estos minerales pero el ejemplo más significativo de lo que pueden dar realmente de sí este tipo de leyes es la investigación realizada por Amnistía Internacional y Global Witness en 2015 sobre el cumplimiento de las grandes empresas de Estados Unidos de la Ley Dodd Frank. La mayoría (79 de 100) la incumplían en lo más básico. 

Este Reglamento sólo será eficaz si las propias empresas se lo creen y son conscientes de lo que para pueblos como el congoleño significa no tomárselo en serio y las empresas, no nos engañemos, sólo se lo tomarán en serio en función de las pérdidas -sanciones, descrédito- y ganancias –prestigio social, mayores ventas por ello- que este Reglamento les reporte. Si la Unión Europea y, sobre todo, los Estados en los que ha delegado, anteponen, una vez más, el beneficio económico para empresas y ciudadanía europea, a los derechos humanos de las personas que en países lejanos sufrirán las consecuencias de que todo siga como está –y, como en el caso, de los refugiados, ya conocemos que una y otros son muy capaces- estas leyes para cumplir la diligencia debida en la cadena de suministros de minerales de zonas de conflicto serán más nominales que efectivas y estaremos incidiendo en una grave injusticia.

Obviamente quedan fuera de esta normativa los productos finales que consumimos -teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos- ¿Cómo saber si un  ipod procedente de Estados Unidos –donde la Ley Dodd Frank fue abolida en 2018 y ya hemos visto cómo se cumplía- o un teléfono móvil de China –no hace falta decir marcas- está libre de estos minerales? Y como quien hace la Ley, hace la trampa, ¿cómo saber si el coltan o el oro procedente de Uganda y Ruanda no se ha extraído de minas congoleñas, como así ocurre con la mayoría de estos minerales que se venden como ugandeses o ruandeses?

Mientras esperamos estas respuestas, mientras esperamos ver si de verdad quieren unos y otros aplicar este Reglamento, y después de once años de espera, la realidad en esos años y en la actualidad en el Este congoleño es una violencia en aumento, ejercida por un número creciente de grupos armados –ante la ineficacia de un Ejército con soldados que tardan meses en cobrar sus sueldos y un gobierno magnánimo a la hora de perdonar a criminales de estas milicias que pueden acabar como soldados o policías-, una miseria generalizada  en una población civil azotada por la desnutrición y las epidemias –que estos grupos ayudan a perpetuar o extender- y un pueblo expuesto a los vaivenes de las luchas entre los propios grupos, éstos y el Ejército, la corrupción de los militares, obligado habitualmente a tener que abandonar en cualquier momento sus hogares, a acabar, vivos o muertos, en donde los combates que financian estos minerales les obliguen.  


@CongoActual


*REGLAMENTO (UE) 2017/821 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO por el que se establecen obligaciones en materia de diligencia debida en la cadena de suministro por lo que respecta a los importadores de la Unión de estaño, tantalio y wolframio, sus minerales y oro originarios de zonas de conflicto o de alto riesgo

Publicado originalmente en elcongoenespanol.blogspot.com el 14 de febrero de 2021

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Los caros privilegios del ex Presidente de uno de los países más pobres del mundo

Termina 2020, el año en el que, además de lo que ya sabemos y muchas cosas más, de manera más personal, salió A quién le importa el Congo que ha llegado a muchas manos -y esperemos muchos atentos ojos- pero que apenas ha podido ser difundido y, mucho menos, de la manera que a mí me gusta: compartiéndolo con gente, hablando sobre él... En fin, va a empezar 2021... y ya veremos.

Para cerrar las entradas de este primer año de este blog que habla del libro y del Congo, un artículo de producción propia pero publicado inicialmente en El Congo en español : uno de los pueblos más pobres del mundo mantiene caros privilegios para su ex-presidente, que se ocupó de aprobar una ley con "fines democráticos" -que nadie se apegue al poder por dinero- de la que se beneficia entre la miseria del país.

Los caros privilegios del ex Presidente de uno de los países más pobres del mundo

domingo, 20 de septiembre de 2020

Noticias para un libro vivo. Lo que de verdad cuesta el oro







El pasado viernes, 12 de septiembre, morían unos 50 excavadores en el hundimiento de una mina de oro en Kamituga, en la provincia de Kivu del Sur (R.D. del Congo) Una conocida y reconocida agencia de prensa española, cuyas noticias sigo, lo publicaba (unas horas después de que lo hiciera @CongoActual, todo hay que decirlo) ilustrándola con la imagen de una mina de oro a cielo abierto, en este caso de Colombia

Pero no, la mina accidentada del Congo no era así, ni tampoco se corresponde con la imagen que seguramente tenemos en la cabeza de un gigantesco pozo por el que desciende un montacargas con los mineros que, al llegar al fondo, trabajan picando las paredes de las galerías subterráneas. La mina de Kamituga, como tantas otras del Congo, es una mina artesanal, y no una sino varias... Pozos cavados "a mano" por excavadores. Pozos estrechos en los que se va cavando, sacando la tierra, adentrándose verticalmente en las profundidades, sin que estos agujeros tengan ningún tipo de estructura o protección...

Las causas del hundimiento, en este caso de tres de esos pozos, fueron las lluvias torrenciales que deslizaron la tierra por lo que, literalmente, estos excavadores fueron enterrados vivos. Obviamente en otro país con un mínimo de derechos laborales y prevención de riesgos simplemente estos mineros no hubieran ido a trabajar tras esas lluvias, con ese flagrante riesgo de accidente mortal. En el peor de los casos, sus familias hubieran recibido una cuantiosa indemnización -aquí, de momento, son el equivalente a 5.000 dólares lo que van a recibir entre todas.

No olvidemos lo que de verdad cuesta el oro que quizá brilla en nuestro dedo anular, o en nuestra muñeca, marcando las horas, y que está dentro del aparato que estamos utilizando ahora mismo para leer esto. Cuando oigamos en las noticias económicas cosas como "el oro, como valor refugio, ha aumentado su cotización..." recordemos que es mucho más que dólares, euros o porcentajes lo que están costando obtenerlo, por mucho que a los compradores de materias primas les salga barato.

 

 

 

 

domingo, 6 de septiembre de 2020

Noticias para un libro vivo. James Kabarebe, fantasmas del pasado que vuelven al Congo porque nunca se fueron


En las últimas semanas no dejan de aparecer en la actualidad congoleña personajes que tuvieron mucho que ver con su pasado, como fantasmas que revivieran, aunque los repasos que voy dando aquí indican, más bien, que nunca se fueron.

Le toca ahora a James Kabarebe y hay un prólogo necesario. El pasado 17 de julio el doctor Denis Mukwege, ginecólogo, director del Hospital Panzi en Bukavu (Kivu del Sur) y Premio Nobel de la Paz 2018, pidió, siguiendo las recomendaciones del Informe Mapping de la ONU, la creación de un Tribunal Penal Internacional para juzgar los crímenes cometidos en la República Democrática del Congo durante las guerras que la han asolado y asolan. Esa petición le ha valido todo tipo de críticas... y amenazas de muerte -y también, apoyos de todo tipo.
Uno de los más críticos ha sido James Kabarebe, este ugandés-congoleño-ruandés unido al reciente pasado del Congo... y a muchos de los crímenes que se deberían juzgar.

Según él, nacido en Kivu del Norte y, ciertamente, criado en Uganda, James Kabarebe tiene nacionalidad ruandesa. Fue el jefe militar de la ofensiva iniciada en el Este congoleño por la AFDL para derrocar a la dictadura de 32 años de Mobutu -¿o una invasión encubierta de Ruanda, tras acoger el Zaire, entonces, a dos millones de refugiados hutu, tras el genocidio tutsi?
La ofensiva que acabó con Mobutu estuvo rodeada de
crímenes y matanzas -incluido el silenciado genocidio hutu, que habría costado la vida a 200.000 ruandeses de esta etnia- El gran ganador de aquella breve guerra, Joseph Kabila, puso al frente del nuevo ejército a este extranjero, Kabarebe, hasta que decidió quitarse de encima la tutela ruandesa, un año después, y expulsó a los militares y cargos ruandeses de su gobierno, incluido al jefe de su ejército que, a partir de ahí, se convirtió en su enemigo y, de nuevo en el Este, organizó una nueva guerra para derrocar a... Kabila.
Aquella fue la denominada Guerra Mundial Africana, donde participaron ejércitos de muchos países apoyando a uno u otro bando. El ejército ruandés y el de Uganda lo hicieron para acabar con Kabila y Kabarebe estuvo con ellos. Esta guerra costó millones de vidas entre la población congoleña y está salpicada, de nuevo, de matanzas. Posteriormente James Kabarebe ha tenido importantes cargos militares en Ruanda, ha sido ministro de Defensa y es una persona próxima al presidente, Paul Kagame.

Pero James Kabarebe tiene una visión muy diferente de lo ocurrido y la petición del doctor Mukwege -especializado en reparar los destrozos que sufren miles de mujeres con las salvajes violaciones frecuentes en el Este congoleño- lo alinea, según él, con quienes cometieron el genocidio de Ruanda y se refugiaron en el entonces Zaire:

"...el congoleño Denis Mukwege está trabajando con estas personas que son los perpetradores del genocidio"

declaraba en la televisión ruandesa.

Curiosamente, estos días se recordaba una de esas matanzas, la de Kasika, donde fueron asesinadas más de mil personas y a la que Ruanda no habría sido ajena. Vincent Karega, embajador ruandés en Kinshasa, agitó un poco más este agitado país con un tuit donde negaba esos hechos.
Parece ser que los fantasmas, sin irse, vuelven al Congo, reescribiendo una Historia que nos les conviene.

domingo, 23 de agosto de 2020

Noticias para un libro vivo. La fiesta congoleña a la que todo el mundo se apunta

Esta semana la organización The Sentry, fundada por George Clooney y John Prendergast, publicaba el informe "Negocios arriesgados", donde se evidencia que la República Democrática del Congo es un lugar perfecto, aprovechando sus vulnerabilidades y su arraigada corrupción, para que cualquier país saque provecho, de una manera u otra.  Según este informe, el último que se ha apuntado a esta fiesta en la que todos los ajenos -y algunos propios- parecen divertirse, ha sido la RPD de Corea (Corea del Norte).
Limitadas sus finanzas por las sanciones de la ONU, busca atajos para acceder al sistema financiero mundial y no quedarse aislada:

“Corea del Norte ha estado cazando por todo el mundo, buscando por todos los rincones una puerta de entrada al sistema financiero global. Encontró una oportunidad en la República Democrática del Congo, en el corazón de una tormenta perfecta de vulnerabilidades en los sectores público y privado", declaraba en la presentación del informe, John Prendergast.


En este caso habría utilizado a dos ciudadanos norcoreanos que crearon en la RDC la empresa Congo Aconde y con ella obtuvieron contratos públicos para diversas construcciones. El siguiente paso fue abrir una cuenta denominada en dólares en el Afriland First Bank. Este banco no es nuevo en las páginas de este blog, porque hace sólo unas entradas las investigaciones sobre cómo Dan Gertler estaba eludiendo las sanciones internacionales lo ponían como medio utilizado por el magnate israelí con estos fines.

“Las actividades que hemos expuesto en esta investigación sugieren que la República Democrática del Congo está sirviendo como un refugio seguro para las personas que eluden las sanciones" declaraba en la misma presentación el investigador principal de la organización, John Dell'Osso.

La pata que faltaría en esta trama sería otro banco, BMCE Bank International, con sede en Londres, que tramitaría las operaciones en dólares y euros de Congo Aconde.

“No piense ni por un segundo que la corrupción y el lavado de dinero en un lugar como la República Democrática del Congo no impacta en la seguridad internacional. Cuando los bancos no logran hacer cumplir los requisitos básicos y los gobiernos hacen la vista gorda, el crimen organizado y la financiación del terrorismo prosperan”, dijo George Clooney.

Con estas y otras evidencias parece quedar claro que el Congo no es sólo un buen lugar para conseguir sus riquezas naturales de forma barata y enriquecerse con ellas sino un coto abierto para limpiar dinero y eludir sanciones internacionales. Una fiesta de tolerancia ante la injusticia y el crimen que nadie quiere perderse.








J

domingo, 2 de agosto de 2020

Noticias para un libro vivo. Mujeres y niñas en el Congo: esto es lo que hay

Cuando pensamos en países peligrosos para ser mujer, de inmediato nos vienen a la mente países musulmanes u otros empobrecidos -Etiopía, por ejemplo- además de La India. Pocas personas pensarán en el que, ciertamente, es uno de los peores países para ser mujer -el peor, para algunos-: la República Democrática del Congo (RDC).
Ese país aparece en lo más alto de las clasificaciones mundiales donde las mujeres pierden -brecha salarial, desigualdad de género, etc. etc.-, y soporta uno de los sistemas patriarcales más duros que hacen de ellas ciudadanas en la sombra -aunque sustenta no sólo el hogar, sino muchas veces la economía de las comunidades- Es el país de las viol ya mabe, armas de guerra que buscan destruir, literalmente, a las mujeres, física y psicológicamente, mediante salvajes violaciones en grupo para destruir así a las comunidades de las que son pilares, por citar algunos ejemplos. 

Supongo que la celebración del Día de la Mujer Africana, el pasado 31 de julio, es la causa de que en los medios de comunicación congoleños hayan aparecido muchas referencias a la situación de las mujeres y la niñas congoleñas y podamos "actualizar" ésta a día de hoy, aunque no varía sustancialmente de lo ya expuesto en mi libro con datos y realidades de los últimos años.
Para empezar, ser niña ya es de por sí complicado en la RDC y lo es, entre otras cosas, porque son obligadas a dejar de serlo muy pronto. 
Cerca de una tercera parte están casadas antes de los 18 años y una cuarta parte son madres

domingo, 5 de julio de 2020

Noticias para un libro vivo. Bélgica vuelve a pedir perdón

Las protestas antiracistas a nivel mundial por la muerte de George Floyd han sido tan potentes que hasta han llegado a Bélgica y han puesto en evidencia dos cosas:
1-Los crímenes de Leopoldo II en el Congo, habitualmente guardados en lo más profundo de un baúl
2-Que en Bélgica sigue habiendo estatuas que homenajean a semejante individuo*
En Gante, Amberes o la propia capital europea, Bruselas, bustos o estatuas de Leopoldo II sufrieron la ira de la memoria y sirvieron de recordatorio para uno de los mayores crímenes contra la Humanidad y uno de los más ignorados.

Ante todo ésto, se ha vivido un momento histórico en el que los principales representantes de Bélgica han pedido perdón, algo siempre tan difícil.
Su actual rey, Felipe, descendiente de Leopoldo II -y también de Balduino- ha sido claro:

"En la época del Estado Independiente del Congo se cometieron actos de violencia y crueldad que todavía pesan sobre nuestra memoria colectiva. El periodo colonial que le sucedió causó también sufrimiento y humillaciones"


El valor de estas palabras es mayor aún de lo que pueda parecer, porque no sólo cita el monstruoso período en que el Congo fue propiedad privada del rey belga, sino los muchos años posteriores de colonia belga, más ignorados aún, donde, sin llegar a los excesos de Leopoldo II, Bélgica se cubrió de deshonra.

Contrastan, además, con las que otro rey belga, el que reinaba cuando el Congo se independizó, Balduino, dijo en la propia capital congoleña, el mismo día de su independencia, defendiendo la labor de Leopoldo II, y faltando a la verdad y a la Historia:

"La independencia del Congo es la culminación de la obra concebida por el genio de Leopoldo II, emprendida por él con coraje tenaz y continuada con perseve-rancia por Bélgica. (...)
Cuando Leopoldo II emprendió la gran obra que llega hoy a su culminación, no se presentó ante ustedes como conquistador sino como civilizador"


También Sophie Wilmés, actual primera ministra belga, ha demostrado que deshonrosos comportamientos como el de Balduino no son compartidos por todos los belgas, con palabras como éstas:

"Es hora de que Bélgica mire cara a cara a su pasado. Eso pasa por el reconocimiento del sufrimiento de los demás"

No es la primera vez que Bélgica pide perdón por sus años en el Congo. En 2002, el entonces ministro de Asuntos Exteriores belga, Louis Michel, pidió disculpas al pueblo congoleño por la relación de su país con el asesinato del primer ministro de la independencia congoleña, una muerte que truncó el recién iniciado camino democrático de aquel país.


"Ciertos miembros del gobierno de la época y ciertos actores belgas de la época tienen una parte irrefutable de responsabilidad en los acontecimientos que llevaron a la muerte de Patrice Lumumba"

declaró, tras los resultados de una larga investigación parlamentaria.

Otro Michel, Charles, primer ministro belga, también tuvo que pedir perdón por los desmanes belgas siendo el Congo su colonia -más allá de las tropelías de Leopoldo. Fue en 2019 cuando Bélgica reconoció un crimen tan nauseabundo como el secuestro de unos 20.000 niños y niñas durante los años 40 y 50, con la colaboración de organizaciones católicas. Estos niños y niñas eran fruto de las relaciones entre colonos blancos y congoleñas -algo que también afecto a ruandeses y burundianos- y fueron trasladados a orfanatos belgas o dados en adopción en la metrópoli. Hoy en día, muchos de ellos son apátridas.

Aún así, Bélgica tiene muchas disculpas y perdones pendientes, como se señalo en mi libro e irán saliendo en este blog.



*Pese a lo que, también por todo el mundo, incluido nuestro país, algunos han tratado de hacernos creer, insultando a la inteligencia, las estatuas no recuerdan la Historia sino que homenajean a personajes históricos. Derribarlas no es borrar la Historia -en Alemania no se olvida el período nazi aunque no haya ni una sola estatua de Adolf Hitler, seguramente el personaje histórico más trascendental de su Historia-; son un acto de justicia.

sábado, 13 de junio de 2020

Noticias para un libro vivo. ¿Nos podemos creer las cifras del coronavirus?

Los últimos datos sobre la incidencia del coronavirus en la R. D. del Congo dan más de 4.700 diagnosticados, 106 fallecidos y casi 600 recuperados. Hace unas semanas, alguien dudaba de los datos relativamente leves de esta pandemia en países con tantas dificultades para poder defenderse de ella. No es que haya pocos, es que no saben todos los que hay, era su conclusión.
Sin duda cuesta creerse un control tan exhaustivo en la RDC, por ejemplo, con un sistema sanitario y unas instituciones tan débiles, pese a la presencia de la OMS y diversas ONGS sanitarias cuando, por ejemplo también, en nuestro país nadie es capaz de asegurar que las cifras que se dan son las correctas y ha habido tantos desbarajustes y reajustes en los datos a lo largo de estas semanas.

Particularmente, me creo los datos del Congo, sobre todo por lo exhaustivo de otros controles de epidemias ocurridas allí o aún existentes, sobre todo el ébola, pero Médicos Sin Fronteras ha publicado una noticia que resulta inquietante a la hora de saber la incidencia del coronavirus en este país -y el problema no viene por descontrol o mentiras interesadas. 
Informa esta ONG de un sustancial descenso en la asistencia a los hospitales por parte de la población, lo que achaca, principalmente, al miedo a contagiarse de coronavirus en los centros sanitarios o a estar infectados y ser estigmatizados y aislados, con el consiguiente perjuicio económico, por la restricción de la movilidad.

Esta caída es preocupante porque significa que los pacientes ya no se benefician de la atención a veces vital en los centros de salud de primera línea

declara Gisèle Mucinya, coordinadora médica del proyecto MSF VIH / SIDA en Kinshasa.

De esta manera no sólo los datos que se conocen, y que pueden servir para organizar la reacción sanitaria ante la extensión de la pandemia, no serían reales sino que muchas personas en el Congo quedarían desatendidas ante la enfermedad y podrían extender el contagio de manera exponencial.

sábado, 18 de abril de 2020

Noticias para un libro vivo. Cuando el coronavirus no es el peor de los problemas

Es recurrente pero es la realidad del Congo. Si nos fiamos de las informaciones que llegan, el Covid-19 se está desarrollando muy despacio, con un goteo bajo de infectados y fallecidos -aunque éso ya sabemos por aquí que no garantiza nada. Son otros problemas -unos perpetuos, otros ocasionales, otros recurrentes- los que saltan en la actualidad olvidada de este país.

Hace unos días surgía una noticia espeluznante: a dos días de que se declarara el final de la epidemia de ébola, ya comentada aquí, surgían nuevos casos y ya se cuentan dos fallecidos, con lo que la OMS ha decidido mantener la Emergencia Sanitaria Internacional.

Hablar del Congo es hablar de corrupción -hace años que descubrí el término "cleptocracia" (gobierno de ladrones) en un relato sobre este país- En los últimos tiempos, quizá como en nuestro país, la diferencia de elecciones y cambios de gobierno habidos con respecto a esta lacra es que, aún produciéndose, te puede costar el puesto.
El 8 de abril, Vital Kamerhe, jefe de Gabinete del presidente congoleño, Félix Tshisekedi, fue detenido por corrupción, en relación con un plan que destinaba 300 millones de dólares a infraestructuras y vivienda social. En prisión preventiva, los tribunales han rechazado su petición de libertad.

Los enfrentamientos armados, que por cotidianos, casi no son noticia como tal, se mantienen y recrudecen. Para quien no esté versado en el Congo, seguramente le sorprenderá que la Cooperativa para el Desarrollo del Congo (CODECO), sea un grupo armado que, en su última acción conocida, mató a 22 civiles en dos aldeas, y que es responsable de varias decenas más de muertes -sobre todo civiles- en la provincia de Ituri en el último mes y medio.
Todo ello ha provocado que cerca de 40.000 personas hayan abandonado sus hogares en la zona en lo que va de mes.

Para concluir esta triste crónica, las lluvias torrenciales del pasado jueves en Uvira, en el Este (fotografía inicial), se han cobrado un número parecido de vidas a las que se ha llevado el Covid-19 hasta ahora. 24 personas muertas es el balance provisional en una catástrofe que precisa ayuda humanitaria.


lunes, 6 de abril de 2020

Noticias para un libro vivo. "Morir de coronavirus o morir de hambre"

Comentaba hace unos días las claras desventajas, frente a un país como el nuestro, de la irrupción del coronavirus en un país como la R.D. del Congo -aplicable en muchas cosas a otros países africanos.
Sistema sanitario y Estado débiles, otras epidemias circulando, desnutrición...
La cosa es más grave aún cuando pensamos en las medidas que realmente están siendo efectivas para reducir la expansión del virus en nuestro país: confinamiento, sobre todo.

Si en nuestro país éste puede llevar a muchos pequeños negocios y comercios al cierre, aunque se estén tomando importantes medidas, como también para proteger de alguna manera a quien pierde su trabajo o sus fuentes de ingresos, en el Congo casi resulta un lujo el poderse confinar en el propio hogar.

“Hay miles de familias a nuestro alrededor que viven día a día, que comen por la noche porque su madre pudo vender algo en el mercado. Si cierran los mercados, ¿cómo alimentarán a sus hijos? Y si los dejan abiertos, la enfermedad se extenderá. Estas madres se enfrentan a una trágica elección: morir de coronavirus o morir de hambre”.
Éstas palabras de Piero Gavioli, misionero salesiano en Bukavu, Este de la RDC, desde hace muchos años, reflejan nítidamente cómo las pocas armas utilizables en un país empobrecido por la avaricia de unos y otros, difícilmente se pueden utilizar.

Más aún, el confinamiento resulta completamente imposible en áreas en las que las noticias, y las muertes, que se pueden encontrar con un simple vistazo, no están relacionadas con el COVID-19, aunque ayudan a su expansión: 

-pasado sábado, tres civiles muertos en enfrentamientos entre el ejército y otra de las innumerables milicias de la zona, esta vez en el noroeste.
-pasado jueves, secuestro de siete hombres y cuatro mujeres tras ser saqueada su aldea, por las Fuerzas Democráticas Aliadas, una milicia ugandesa opositora
-pasado martes, el ejército mata a seis presuntos milicianos mai-mai en la provincia de Ituri

Sólo son las últimas de un rosario de noticias semejantes casi diarias, la realidad misma de este país donde ya superan los 150 infectados por coronavirus -con positivos más allá de la capital y en populosas ciudades del Este-, de los que más de un 10% han muerto. 

jueves, 26 de marzo de 2020

Noticias para un libro vivo. Una epidemia que se acaba... de momento

Mientras el coronavirus mata y se extiende por el mundo, incluida la R. D. del Congo, en este país maltratado por casi todas las cosas posibles, incluidas las epidemias, una de las más mortíferas, con nombre congoleño, incluso, llega a su fin: la última epidemia de ébola.
Más de 18 meses después y tras la muerte de más de 2.250 personas, impresiona también la altísima tasa de mortalidad: entre el 60 y el 70%.

El balance que hace Médicos Sin Fronteras de la gestión realizada es claramente negativo, como para no celebrar nada, pese al cercano final de la epidemia.
A pesar de disponer de nuevos tratamientos y vacunas, la tasa de mortalidad superó el primer brote de 2014-2016 en África Occidental.
Si continuamente oímos las pésimas condiciones en que el personal sanitario se enfrenta al coronavirus en nuestro país, los profesionales de MSF sufrieron ataques armados que llevaron, incluso, a su retirada en algunos puntos, como en Butembo, en el atormentado Kivu del Norte.
Destacan tan bien un error determinante en la lucha contra la epidemia: no haberse ganado la confianza de la comunidad.

"Mi temor es que cuando esto termine, las diversas organizaciones involucradas se felicitarán y dirán que el brote ha llegado a su fin por cómo lo manejaron, cuando en realidad fue a pesar de ello", escribía hace unos días Trish Newport, coordinadora de Emercencia de MSF en el Congo, dejando muchas cosas claras y preocupación para el medio plazo.




miércoles, 18 de marzo de 2020

Noticias para un libro vivo. El coronavirus llega al Congo

Al menos las primeras entradas de este blog deberían de estar dedicadas a su difusión, entrevistas -si hubiera habido suerte-, posibles presentaciones... Como es obvio, salvo la posibilidad de adquirirlo y la lectura por algunas personas, todo lo demás está detenido.
En cambio tengo que inaugurar una sección prevista por algo negativo, como no puede ser de otra manera si hablamos de este país.

El coronavirus ya ha llegado a la R.D. del Congo. Y comienza a extenderse con contaminación local. Desconozco qué posibilidades tiene de sobrevivir este virus en aquel clima pero, por todo lo que he conocido sobre este país escribiendo el libro, sé que si se inicia un contagio masivo, como el que estamos viviendo aquí, puede ser mucho más catastrófico que en nuestros países con un Estado y un sistema sanitario fuerte, una población bien alimentada y con fácil acceso a medidas higiénicas.

La entrada del Covid-19 en África, igualmente, puede ser catastrófica, por los mismos motivos, pero la R.D. del Congo está saliendo de una terrible epidemia de ébola y sigue sufriendo otra de sarampión, que ha matado silenciosamente a 6.000 personas. A todo ello habría que unirle la situación de guerra en una parte del país y que lo que está ocurriendo en nuestro Primer Mundo dañará el trasvase de recursos desde aquí a estos países.